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El granero del Caribe Lo que se sirve en un plato está fresco, según dice el dicho en la República Dominicana. Y es posible afirmarlo con toda certeza porque a esta isla se le considera el granero del Caribe. Gran parte de lo que ahí aparece sobre las mesas se cultiva, cría o pesca en el país. Eso incluye todo, desde los kiwis y las fresas, que se cosechan en el fértil valle de Cibao, hasta los mahimahi y los peces espada, que pululan en las aguas caribeñas. Y el gran sabor de los alimentos se ve realzado por la sazón local. La comida criolla, como se le conoce a la cocina dominicana, por lo general es sustanciosa. Sus ingredientes y métodos culinarios son herencia de las culturas española, africana y taína. Incluso a los platillos italianos, del Medio Oriente u orientales con frecuencia se les agrega un toque dominicano. El término "comida criolla" probablemente sea el que mejor defina los condimentos y las especias típicas, si bien por lo común los platos no son extremadamente condimentados, como sucede en la cocina criolla de Estados Unidos. En cuanto arriban a estas costas, lo primero que los turistas tienden a buscar es la langosta más sabrosa y grande que puedan encontrar. En efecto, hay muchísimos lugares donde se sirve el delicioso crustáceo recién extraído del mar pocas horas antes. En el gran número de playas de la isla es posible que los visitantes a la República Dominicana prefieran pasar por alto una vuelta por el buffet del hotel y mejor acudan a cualquiera de los cientos de marisquerías familiares. Puede tratarse de pequeñas casuchas de techos quinchados o de grandes salones provistos de innumerables filas de mesas largas protegidas contra el sol por lonas. Cualquiera que sea el ambiente, estos lugares muy bien pueden convertirse en lo mejor de las vacaciones. Con frecuencia se encontrará a un gran número de personas descalzas haciéndose plática mientras bañan con mantequilla caliente más langostas frescas de las que jamás ha visto en su vida, a pocos pasos del mar. Y si a la hora del almuerzo anda cerca de una parrillada, asegúrese de pedir un plato combinado de la pesca local acompañado por unas cuantas Presidentes, la cerveza nacional. En estos platos se llegan a reunir mero, chillo, carite, lambí y gordos y jugosos camarones. Y además de la langosta tiene que probar el pulpo, si lo llega a encontrar.
La comida típica Otro plato típico se llama La Bandera, pues reproduce los colores de la enseña nacional: arroz blanco, frijoles rojos y tostones o plátanos verdes fritos, acompañado todo por carnes cocidas y una ensalada. El arroz es un alimento básico que se sirve de más formas de las que uno pueda imaginarse. Busque términos como "locrio" y "moro", que son platos de arroz con diversas verduras y carnes. Además de los restaurantes más grandes a los que suelen acudir los turistas, gran parte del espíritu culinario de la isla prospera en ambientes más humildes. Los cafés al aire libre que se encuentran alrededor del centro de las poblaciones siempre son una buena opción para probar los yaniqueques o panes de maíz; los pastelitos, una especie de empanada rellena de carne o de queso; y los quipes, que consisten en carne molida envuelta con trigo quebrado. Cuando sienta mucho apetito lo ideal son los chimichurris, unos deliciosos emparedados de carne de cerdo cocinada en el asador. Los postres son ricos pero muy dulces la mayoría de las veces, así que tome las cosas con calma, sobre todo cuando se trata de los dulces con coco, que se hacen de melado o melaza con coco rallado. Por último, si realmente quiere impresionar a los dominicanos que estén cerca diga: "¡Buen provecho!" a sus compañeros de mesa antes de tomar el primer bocado. Si bien a los turistas esta costumbre les puede parecer un poco formal, en la República Dominicana siempre se considera de buenos modales celebrar los alimentos y la buena voluntad. Fusiones yanquieuropeas En el mismo pueblo, La Piazzetta se caracteriza por sus especialidades
del norte de Italia, así como una selección de antipasto
que hace agua la boca. Ahí también se sirve la mejor tarta
de queso del Caribe, lo cual realmente puede afirmarse sin la menor reserva.
El ambiente recuerda la mansión de una familia acomodada del campo
toscano. Un lugar predilecto para comida más informal es el Café
del Sol, con sus 25 variedades de pizza, y El Sombrero, que sirve platos
picosos y bien condimentados de la cocina mexicana. |
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