Esta forma de expresión artística relativamente
reciente hizo aparición en el escenario mundial en 1944, al inaugurarse
el Centre de Arte en Port-au-Prince, Haití.
Se trata de un nuevo estilo de pintura que nunca antes se había
visto en el Caribe ni en ninguna otra parte del mundo. Esta escuela se
caracteriza por sus ángulos audaces y bien definidos, colores primarios
llenos de pasión y una mezcla desconcertante de regocijo e ira,
celebración y dolor.
El artista que encabezó el movimiento fue Hector Hyppolite, un
sacerdote vudú sin preparación artística formal.
Él y sus contemporáneos tenían poco o nada de conocimientos
de las otras artes visuales. Aislados del resto del mundo pintaban con
gran vigor e inocencia, basándose en lo que observaban en la vida
pueblerina cotidiana.
Las generaciones subsiguientes han mejorado el estilo al incorporar técnicas
más sofisticadas. Sin embargo, el arte haitiano permanece firmemente
dentro del estilo folclórico, siempre enfatizando la espontaneidad
y la sencillez. Debido a su proximidad con Haití, la República
Dominicana es uno de los mejores lugares del mundo para adquirir el arte
haitiano, sobre todo a lo largo de la costa del Caribe desde Santo Domingo
hasta La Romana, donde encontrará las mejores ofertas y la mayor
variedad. Búsquelo en The Vina Bambu Shop de La Romana, tienda
que ofrece un extenso surtido de este arte así como de la joyería
que mencionamos antes, además de un pequeño café
y un salón de techo quinchado. También se recomiendan las
calles de Boca Chica, pero no se le olvide regatear.